La globalización determina una acentuación de la expansión planetaria e intensificación subjetiva de la forma mercancía mediante las tecnologías de punta, el predominio y fluidez del capital financiero, el peso corporativo de las grandes transnacionales monopolicas, la redefinición del control militar Mundial (OTAN), el debilitamiento y crisis de Naciones Unidas, y de la cultura del Mercado: que todo tenga precio. El proceso en su fase actual tiende a transformar el mundo en un espacio para inversiones transnacionales privilegiadas que acentúan la concentración de capital, la desagregación de tramas sociales, las migraciones no deseadas y el daño ambiental (social y natural). Se trata del capitalismo intensivo y extensivo. Es el mercado mundial y la acumulación de capital llegando agresivamente a todos los puntos del planeta.
El contexto anterior, América Latina y el caribe como región, acentúa su papel en la economía mundial y con ello su vulnerabilidad: Espacio para inversiones privilegiadas, base de la fuerza de trabajo barata, Proveedor de materias primas y commodities, transferidor de divisas (vía deuda Externa y pagos por inversiones y colocaciones de capital transnacional). Se transita desde la sensibilidad del desarrollo (mejoramiento de la calidad de la existencia) hacia un reconocimiento ecónomico centrado en la inversión directa extranjera que exige la liberación y la privatización son signos de esta transición los programas de ajuste estructural, los tratados de libre comercio en el marco de una y la consolidación de la injerencia de los organismos financieros y comerciales internacionales ( FMI, BM, BID OMC).
Los procesos anteriores son acompañados, desde la década de los ochentay y los noventas, por procesos de democratización, que generan institucionalidades propias. Estás se caracterizan por su enfasis procedimental (Elecciones de Gobierno, Ejercicio Formal), Acentúación de la corrupción del ámbito político (partidos, Ideologías), exigencias de pasividad ciudadana y simulación de un Estado de derecho y administración neoliberal en su versión latinoamericana. Ya en el siglo XXI estos regímenes democraticos son interpelados custionados por votaciones qye favorecen a candidatos de Izquierda (en el sentido de no queridos por el sistema), la tesis de democracia participativa y ciudadanía colectiva (sujeto social). Se insiste, cada vez más gente parece exigir del ejercicio democrático y del funcionamiento del estado una regulación de la economía para lograr integración e igualdad de oportunidades sociales.
pese a ello, idelógicamente la minoría reinante de la región se mantiene en el pensamiento unico neoliberal en su versión latinoamericana. Ante el fracaso se propone una segunda ronda de liberizaciones y privatizaciones. Sin embargo, las decisiones electorales y la presión social van permitiendo que comience adibujarse otro tipo de sentimiento y sensibilidad que reclama el control sobre los recursos naturales del territrio, un mejor reparto de los bienes socialmente producidos y la crítica. A diferencia del neoliberalismo en su versión latinoamericana, esta percepción política reclama la regulación política de las relaciones ecónomicas. Es la negociación de la tesis neoliberal mediante un reposicionamiento básico: La reducción de la desigualdad social genera crecimiento - Desarrollo porque un colectivo mejor integrado responde más adecuadamente ( genera más valor agregado) en los circuitos del mercado global.
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