Por la posición geográfica única y el pulmón del mundo
América Latina y el Caribe está lejos de garantizar la sostenibilidad
del medio ambiente, Si bien ha disminuido el consumo de sustancias que dañan la
capa de ozono, la región registra las tasas más elevadas de deforestación, Por
la posición geográfica única aparentemente somos el pulmón del
mundo, mientras las emisiones de dióxido de carbono han continuado
creciendo. No se ha logrado detener los procesos de deterioro ambiental y
proteger el medio ambiente y la biodiversidad. Aunque las tasas de
deforestación han disminuido en la última década, América Latina y el Caribe
sigue siendo la región que más superficie de bosque ha perdido “véase el
gráfico I.1”. Cada año se talan millones de hectáreas de bosque tropical para
abrir paso a la agricultura, el pastoreo y otros usos no forestales, o los
bosques se degradan por la explotación forestal no sostenible e ilegal y otras
malas prácticas de aprovechamiento de los suelos. En el Caribe el deterioro del
medio ambiente marino, particularmente emblemático como soporte de vida y
fuente de sustento, plantea desafíos igualmente serios, dado que se registran
avances limitados en la protección de las áreas marinas A pesar de su heterogeneidad,
los países de la región comparten desafíos ambientales comunes, entre los que
destacan el cambio climático, la pérdida de 17 biodiversidad, la gestión de los
recursos hídricos y el suelo, los problemas marinos y costeros y la creciente
urbanización. Al mismo tiempo, las poblaciones más pobres enfrentan un mayor
riesgo de desastres al aumentar su vulnerabilidad frente al cambio
Se requiere un enfoque multidimensional para enfrentar el desafío de la
erradicación de la pobreza, y reconocer que esta depende del nivel de
desarrollo de cada sociedad. Los umbrales de bienestar de América Latina y el
Caribe son altos al tratarse de una región de ingreso medio, pero difieren
entre países debido a la heterogeneidad existente. Dado que muchos temas de
vital importancia para la región son transversales ,particularmente los
relacionados con el medio ambiente y la igualdad de género, el enfoque no puede
ser sectorial y debe emanar desde los propios países.
La región enfrenta además desafíos críticos y problemas emergentes
que requieren especial atención. Cabe destacar entre ellos la dinámica
demográfica, la rapidez y autonomía de los procesos de urbanización, las
brechas esenciales dentro de la desigualdad territoriales, de género y etarias,
entre otras, la vulnerabilidad frente a los eventos naturales extremos
mitigados por el cambio climático, y la dependencia del medio ambiente y los
recursos naturales.
El actual escenario económico regional, relativamente positivo, no debe
sortear las recurrentes crisis económicas y la vulnerabilidad frente a los
choques externos, que demandan una mayor resistencia en el plano económico y de
la protección social. El fortalecimiento institucional y del estado de derecho
en todos los niveles, así como la seguridad humana, son condiciones
indispensables para avanzar en los desafíos de la nueva agenda.
Lograr el desarrollo sostenible promoviendo un crecimiento sostenido,
inclusivo y equitativo, creando mayores oportunidades para todos, reduciendo
las desigualdades, mejorando los niveles de vida básicos, fomentando el
desarrollo social equitativo y la inclusión, y promoviendo una ordenación
integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas que preste
apoyo, entre otras cosas, al desarrollo económico, social y humano, y facilite
al mismo tiempo la conservación, la regeneración, el restablecimiento y la
fortaleza de los ecosistemas frente a los problemas nuevos y emergentes,
asimismo la diversidad de visiones para transitar hacia el desarrollo
sostenible presentes en la región y la necesidad de incorporar efectivamente en
la planificación del desarrollo sostenible los procesos culturales que
actualmente tienen lugar en diversos países de la región.

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